Cargolins · de 0 a 1 año
Suelo, espejo, brazos y ritmos propios.
Ver la etapa de bebésEs el último año en Meraki y el que más se nota. Aquí un niño empieza a hablar de verdad, a inventar historias y a hacer solo cosas que hace unos meses no podía. Desde el curso 2026-2027 el aula se llama Poriols; las familias que ya están con nosotros la conocen como Mariquitas.
Entre los dos y los tres años pasan dos cosas enormes a la vez. El lenguaje: de las palabras sueltas a las frases, y de ahí a explicar lo que ha pasado. Y el juego simbólico: la caja ya no es una caja, es un barco; el trapo es una capa; se hace la comida y se cura a un muñeco durante media hora.
Las dos necesitan lo mismo para crecer: tiempo, materiales que se puedan convertir en cualquier cosa y adultos que escuchen en vez de adelantarse.
Es también la edad en la que aparecen los demás. Compartir, esperar, discutir por un objeto y arreglarlo. Eso también se acompaña.
El aula de 2 a 3 años tiene quince plazas, cuando la normativa permitiría dieciocho. Tres plazas menos de las que caben. No es un ajuste que nos venga impuesto: es una decisión del centro, y lo que se gana es tiempo por niño. Con quince el acompañamiento es más individualizado, y esa diferencia se nota justo en el año en el que un niño más habla, más pregunta y más necesita que alguien le conteste.
Aun con tres menos sigue siendo el grupo más numeroso de Meraki, y a esta edad el número juega a favor. Quince niños son quince formas de jugar, discusiones reales que hay que resolver y conversación durante todo el día. Es el ensayo del grupo que se van a encontrar en el colegio, con la diferencia de que aquí hay una educadora al lado para acompañarlo.
A las 9:15 los Poriols hacen la asamblea. Se canta, se mira el tiempo que hace, se ve quién ha venido, se nombran los días de la semana y las estaciones, y aparece la mariquita dentro de su caja sorpresa, que a esta edad ya no engaña a nadie y sigue funcionando igual de bien.
Con los mayores la asamblea acaba con un cuento. Es donde más se ve lo que están aprendiendo: vocabulario nuevo, memoria y turno de palabra.
Un niño de dos años y medio aguanta una propuesta larga, la retoma al día siguiente y recuerda lo que hizo. Por eso en Poriols las actividades tienen más pasos y más conversación alrededor: proyectos de arte que se secan y se continúan, construcciones que se montan y se desmontan.
Cada quince días, aproximadamente, hacen yoga en el aula multifuncional: posturas con nombre de animal, respiración, equilibrio y un rato de calma. Funciona muy bien a esta edad, cuando el cuerpo va más rápido que la cabeza.
Esa sala es también donde hacen psicomotricidad gruesa, con distintos módulos y materiales para trepar, saltar y rodar; donde vienen profesionales de fuera a dar talleres de música, inglés y cuentacuentos; y la misma que a mediodía se convierte en su comedor y en su espacio de descanso.
Dejar el pañal no tiene fecha. Depende de que el niño controle, de que quiera y de que el momento sea tranquilo, y eso no llega el mismo mes para todos.
Lo hablamos contigo antes de empezar, vamos en la misma dirección que en casa y te contamos cómo va cada día. Los escapes son parte del proceso y se resuelven sin darles importancia delante del niño.
Al colegio no se llega sabiendo leer. Se llega sabiendo estar. Estos son los hábitos que trabajamos durante todo el curso:
Ninguno se consigue con una ficha. Se consiguen repitiéndolos cada día, en la asamblea, en la comida y en el patio.
A las familias les enviamos tres evaluaciones al año: en diciembre, en abril y en junio. La de junio, para los niños de 2 a 3 años que dejan Meraki y empiezan el colegio, se registra en el GESTIB, el sistema de gestión educativa de la Conselleria d'Educació i Universitats, para que su nuevo centro pueda consultarla.
Es la respuesta concreta a la pregunta que se hace toda familia de un niño de dos años: qué pasa cuando salga de aquí.
Sí. En el aula de 2 a 3 años acompañamos la retirada del pañal cuando el niño está preparado, no en una fecha marcada del curso. Lo hablamos con la familia antes de empezar para ir en la misma dirección que en casa y tratamos los escapes con normalidad, sin premios ni castigos.
En el aula multifuncional, la sala donde por la mañana hacen la psicomotricidad gruesa con distintos módulos, el yoga y los talleres externos de música, inglés y cuentacuentos, y que a mediodía se convierte en su comedor y en su espacio de descanso. Los grupos más pequeños comen y duermen en su propia aula.
Trabajando desde el principio del curso los hábitos que allí se necesitan: sentarse a la mesa y comer con cubiertos, esperar turno, escuchar, recoger el material, pedir las cosas con palabras y sostener la atención en una propuesta larga. Se trabajan cada día dentro de la rutina.
Es una sesión adaptada a niños de 2 a 3 años, aproximadamente cada quince días, en el aula multifuncional: posturas sencillas con nombres de animales, respiración, equilibrio y un rato final de calma.
Quince, cuando la normativa permitiría dieciocho. El aula de 2 a 3 años de Meraki tiene quince plazas: tres menos de las que cabrían, por decisión del centro, para que el acompañamiento sea más individualizado. Aun así sigue siendo el grupo más numeroso de Meraki y el de los mayores, que son quienes más se benefician de tener compañeros con los que hablar, jugar y negociar. Cuántos niños hay en cada grupo este curso está en la página de admisiones.
Suelo, espejo, brazos y ritmos propios.
Ver la etapa de bebésTrasvases, primeros pasos y mesa sin trona.
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