Un menú de escoleta con cocina propia, hecho aquí cada día
En Meraki no entra ningún táper de fuera. Tenemos cocina dentro del centro y una cocinera contratada por nosotros, que prepara cada comida esa misma mañana. El menú lo diseña una profesional de la nutrición y se organiza en ciclos de unas cinco semanas.
Cocinamos dentro, no traemos la comida hecha
No trabajamos con catering. La cocina es una de las salas del centro, está a pocos metros de las aulas y la cocinera forma parte del equipo: conoce a los niños, sabe quién come poco y sabe qué niño no puede tomar según qué.
Eso cambia cosas muy prácticas. Las adaptaciones por alergia o intolerancia se preparan aquí dentro, en la misma cocina y a unos metros del aula. Y el corte, la textura y la temperatura se ajustan a la edad que se va a sentar a la mesa, no a una media.
La cocina forma parte del recorrido de la visita. Se ve entera, por dentro.
El menú lo firma una profesional de la nutrición
El menú no lo improvisamos nosotras. Lo elabora una profesional de la nutrición vinculada a ADEMA, centro universitario de Mallorca, y llega planificado en ciclos de aproximadamente cinco semanas. Cuando termina el ciclo, empieza el siguiente.
Tres momentos de comida, de 9:30 a 15:15
| Hora | Momento | Qué se sirve |
|---|---|---|
| 9:30 | Merienda de la mañana | Fruta |
| 12:00 | Comida | Menú del día, cocinado esa mañana |
| 15:00 | Merienda de la tarde | Fruta distinta a la de la mañana, yogur, pan con pavo o productos integrales |
La fruta aparece dos veces al día y nunca es la misma. Si por la mañana ha tomado una, por la tarde le toca otra distinta. No es un detalle menor: la variedad es lo que hace que un niño se acostumbre a sabores nuevos sin que cada comida se convierta en una pelea.
Lo que ha comido cada día queda anotado en la agenda digital. No tienes que preguntarlo a la salida, lo has visto desde el móvil.
Aquí no usamos tronas
Los niños que ya se sientan solos comen en mesas y sillas adaptadas a su tamaño, desde pequeños. No los sentamos en una trona para que sea más rápido darles de comer.
La comida es un momento educativo, no un trámite. Aprenden a llevarse la cuchara a la boca, a esperar, a beber del vaso y a limpiarse. Se manchan, y está bien que se manchen.
Cada grupo come en su propia aula, con sus educadoras de siempre. Los mayores comen en el aula multifuncional, que a esa hora se convierte en su comedor.
Las alergias no se negocian
Lo hablamos contigo antes de que tu hijo empiece, no sobre la marcha: qué tiene, qué documentación hace falta y hasta dónde puede adaptar la cocina. A partir de ahí pasan cinco cosas, y pasan siempre:
- Se adapta el menú de tu hijo.
- La información llega a todo el equipo que está con él, no solo a su educadora.
- La cocina y el aula trabajan con esa información delante, por el procedimiento interno del centro.
- El equipo sabe qué hacer y a quién avisar si aparece una reacción.
- Si hay medicación prescrita, se administra con su parte médico.
«Eso va a misa y para nosotros es impepinable.»
Necesidad médica Una alergia o una intolerancia diagnosticada es innegociable. No se discute, no se interpreta y no depende de quién esté ese día en la cocina. Se cumple.
Preferencia de la familia Si prefieres que tu hijo no tome algo concreto, dínoslo. Cuando se puede resolver dentro del menú, se hace. Te decimos la verdad sobre lo que podemos asumir y lo que no, en vez de decirte que sí y hacer otra cosa.
Motivo cultural o religioso Se respeta igual. Y cuando la sustitución es sencilla, la aplicamos a todo el grupo en vez de a un solo niño. El jamón salió del menú y se sustituyó por pavo para todos: así nadie come un plato distinto ni tiene que explicar por qué.
«Siempre buscamos algo que pueda comer todo el mundo.»
Si tu hijo come distinto, dínoslo antes de venir
Si tu hijo tiene una alergia, una intolerancia o cualquier necesidad alimentaria, escríbenos antes de la visita y te decimos exactamente cómo quedaría su menú. Sin rodeos.
quiénes somos y cómo funciona el centro
Reserva tu visitaLo que nos preguntan sobre la comida
¿Quién elabora el menú de la escoleta?
El menú de Meraki lo elabora una profesional de la nutrición vinculada a ADEMA, centro universitario de Mallorca, y lo cocina cada mañana nuestra cocinera en la cocina del centro. No trabajamos con catering ni con menús traídos de fuera.
¿Cada cuánto cambia el menú?
El menú se organiza en ciclos de aproximadamente cinco semanas: cuando termina un ciclo, empieza el siguiente. Publicamos en la web el menú vigente con su fecha, y puede haber pequeños cambios puntuales según la disponibilidad de producto fresco.
¿Tengo que traer la comida si mi hijo tiene una alergia?
No. Cuando nos comunicas una alergia o una intolerancia, adaptamos su menú en la cocina del centro. Lo acordamos contigo antes de la incorporación: qué tiene, qué documentación hace falta y hasta dónde puede adaptar la cocina. A partir de ahí la información llega a todo el equipo que está con él y se sigue el protocolo de actuación del centro. Si tiene medicación prescrita, se administra con su parte médico.
¿Qué meriendan los niños en Meraki?
A media mañana, sobre las 9:30, la merienda es fruta. Por la tarde, a partir de las 15:00, la merienda puede ser fruta distinta a la de la mañana, yogur, pan con pavo o productos integrales. Todo queda anotado en la agenda digital del día.
¿Se adapta el menú por motivos religiosos o culturales?
Sí, se respetan igual que una necesidad médica. Y cuando la sustitución es sencilla, se aplica a todo el grupo en lugar de a un solo niño: por eso el jamón salió del menú y se sustituyó por pavo para todos. Buscamos siempre algo que pueda comer todo el mundo.
¿Los niños comen en tronas?
No. Los niños que ya se sientan solos comen en mesas y sillas adaptadas a su tamaño, desde pequeños, para que aprendan a comer con autonomía. Cada grupo come en su aula con sus educadoras, y los mayores comen en el aula multifuncional.