Es el espacio que más veces cambia de función a lo largo del día: es amplio, está vacío a propósito y se adapta a lo que haga falta en cada momento.
Por la mañana es la sala de psicomotricidad. El grupo de 2 a 3 años hace aquí la psicomotricidad gruesa con distintos módulos y materiales —bloques, colchonetas, rampas— para trepar, saltar y rodar, y el grupo de 1 a 2 también hace aquí sus sesiones. También es donde se hace yoga con los mayores, cada quince días aproximadamente.
Y es la sala donde entran los de fuera. Aquí se montan los talleres externos que vienen al centro: música, inglés y cuentacuentos, impartidos por profesionales que no son del equipo. Es la única parte de la mañana que no preparamos nosotras, y a los niños les cambia el día.
A las doce se convierte en el comedor de los mayores. Y después de comer, en su espacio de descanso. Se monta y se desmonta tres veces al día.