Las privadas, para tu familia
Son las que te llegan por la agenda digital. Ahí sí sale tu hijo, con su cara, haciendo lo que estaba haciendo. Esas fotos van solo a tu familia: las ven las personas que tú has autorizado en la agenda, y nadie más.
Sabemos que dejar a tu hijo por primera vez puede generar muchas dudas. ¿Ha comido bien? ¿Ha dormido? ¿Cómo se ha encontrado?
Queremos que no tengas que esperar a recogerlo para saber cómo ha ido su día. Por eso, mantenemos una comunicación diaria con las familias a través de nuestra agenda digital.
La agenda digital que usamos es Kinderup.
Ejemplo de un día en la agenda digital
No hay que preguntar ni esperar a la salida. Todo esto lo vas viendo desde el móvil a lo largo de la jornada.
Qué ha hecho. Las propuestas del día y cómo ha participado.
Qué ha comido. El plato y cuánto ha comido de verdad, no si tocaba lentejas.
Cuánto ha dormido. A qué hora se ha dormido y a qué hora se ha despertado.
Lo que haya pasado. Si ha habido algún incidente, un momento especial, un nuevo descubrimiento o un logro importante en el día.
Fotos. De su día, mientras aprende en compañía.
La agenda va en los dos sentidos, y esa es la parte que casi nunca se explica. Antes de que empiece la jornada puedes escribirnos lo que necesitemos saber.
Que ha dormido mal. Que le están saliendo los dientes. Que ha tenido fiebre por la noche. Que hoy se encuentra distinto y no sabes bien por qué.
Eso no se queda en un buzón. Llega al aula esa misma mañana y cambia cómo le acompañamos ese día: se le mira más de cerca, se le deja dormir antes si lo pide, se le baja el nivel de estímulo, se avisa al equipo de cocina si viene con el estómago revuelto.
Un niño que ha dormido tres horas no es el mismo niño. Saberlo a las nueve de la mañana lo cambia todo.
Cuando una familia viene a conocer el centro, la agenda digital sale en los primeros minutos del recorrido, antes que las aulas y antes que el patio.
No es por presumir de tecnología. Es porque la pregunta que trae encima todo el mundo, aunque no la haga en voz alta, es qué va a pasar mientras yo no esté. Y esta es la respuesta más concreta que sabemos dar.
Lo que buscamos con esto es que no haya dos vidas separadas, la de casa y la del centro. Tú sabes cómo ha comido y cómo ha dormido aquí, y nosotras sabemos cómo ha pasado la noche. El niño es el mismo a las nueve de la mañana y a las siete de la tarde, y las dos partes tenemos que estar contando la misma historia.
La agenda te cuenta cómo ha ido hoy, pero el desarrollo de un niño no se ve en un día. Por eso enviamos tres evaluaciones al año a las familias: una en diciembre, otra en abril y la última en junio.
Se evalúan las tres clases, de los bebés a los mayores. No es algo del último curso: desde que tu hijo entra, tres veces al año te contamos cómo va. Te lo explicamos en la reunión inicial, antes de empezar, para que sepas qué vas a recibir y cuándo.
Te la hacemos llegar directamente, sin que tengas que pedirla ni entrar a ninguna parte. Antes las mandábamos por correo y había familias que no llegaban a abrirlas, así que lo cambiamos: ahora te avisamos y te la damos por el canal que usamos para los documentos de tu hijo.
La última evaluación de los niños de 2 a 3 años que pasan al colegio se registra en el GESTIB, la plataforma de Gestión Educativa de las Illes Balears con la que se gestionan todos los centros de las islas, desde el 0-3 hasta los colegios y la formación profesional.
Eso significa que el trabajo de tres años no se queda aquí: el colegio al que vaya tu hijo puede consultar cómo ha llegado y qué ha ido construyendo.
Hacemos fotos todos los días, y no todas van al mismo sitio. Hay tres tipos distintos y conviene que sepas cuál es cuál.
Son las que te llegan por la agenda digital. Ahí sí sale tu hijo, con su cara, haciendo lo que estaba haciendo. Esas fotos van solo a tu familia: las ven las personas que tú has autorizado en la agenda, y nadie más.
Cuando entras por la puerta lo primero que ves es una exposición con las actividades de cada grupo. Esas fotos viven dentro del centro y no salen de aquí. Están ahí para que veas, desde el primer día, todo lo que se hace.
En Instagram, en Facebook y en esta web las caras van protegidas. Verás manos, materiales, espacios, pies, procesos, escenas de espalda y a las educadoras. Verás lo que se hace, no quién lo hace.
Es también la razón por la que esta web está ilustrada en lugar de llena de fotos de niños. No es una limitación que nos hayan impuesto: es la decisión.
Antes de publicar cualquier imagen revisamos las autorizaciones firmadas de cada familia, y distinguimos entre el permiso para la agenda, el permiso para el centro y el permiso para redes. No son lo mismo y no se dan por supuestos.
La agenda cuenta el día, pero no sustituye a una conversación. Cuando traes al niño por la mañana y cuando vienes a buscarlo por la tarde, tienes delante a la educadora que ha estado con él. Ahí se cuentan las cosas que no caben en una pantalla.
Y si hay algo más largo que hablar —el sueño, la comida, un cambio en casa, cómo va la adaptación—, se busca un rato con la coordinadora. No hace falta esperar a una reunión trimestral.
Cada clase tiene su grupo de WhatsApp, siempre con el consentimiento de las familias, y lo lleva la dirección del centro.
Sirve para los recados comunes, pero no se creó para eso. Se creó para que los niños se relacionen fuera de la escoleta: que se vean un sábado, que vayan a un cumpleaños. Como son tan pequeños, es una forma muy bonita de hacer amistades.
A través de una agenda digital que puedes consultar desde el móvil durante la jornada. Ahí ves las actividades que ha hecho, qué ha comido y cuánto, cuánto ha dormido, cualquier información relevante del día y fotos suyas. No tienes que esperar a la salida para saber cómo le ha ido.
Sí, la agenda funciona en los dos sentidos y puedes escribirnos cuando lo necesites. Si nos cuentas que ha dormido mal, que le están saliendo los dientes, que ha tenido fiebre por la noche o que lo notas distinto, esa información llega al aula ese mismo día y cambia cómo le acompañamos.
Sí. Por la agenda digital recibes fotos de tu hijo durante su día en el centro, y en esas imágenes aparece con su cara. Son privadas: las ven las personas de tu familia que tú has autorizado en la agenda, y no se publican en ningún otro sitio.
En la web y en redes sociales las caras de los niños van siempre protegidas. Publicamos manos, materiales, espacios, pies, procesos, escenas de espalda y a las educadoras, nunca imágenes en las que se pueda identificar a un menor. Las fotos en las que sí se ve la cara del niño son las privadas de la agenda y las de la exposición interna del centro.
Enviamos tres evaluaciones al año a las familias: en diciembre, en abril y en junio. La de junio, para los niños de 2 a 3 años que pasan al colegio, se registra en el GESTIB, el sistema de gestión educativa de la Conselleria d'Educació i Universitats, para que su nuevo centro pueda consultarla.
El grupo de WhatsApp de cada clase sirve para los recados comunes y, sobre todo, para que los niños se relacionen fuera de la escoleta y hagan amistades. Se crea siempre con el consentimiento de las familias y lo gestiona la dirección del centro, no las educadoras de aula.
Los datos de la familia, del niño y de las personas autorizadas a recogerlo se recogen en la ficha de matrícula y se tratan conforme a la normativa de protección de datos. Los permisos de imagen se piden por separado para la agenda, para el centro y para redes, y se pueden revisar en cualquier momento.
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